¿La Arcilla es Terapéutica?

diciembre 1, 2010 at 10:11 am 2 comentarios

A lo largo de nuestra historia, se le han hecho diversos elogios a la Tierra donde se ha insistido en la relación de dependencia que la humanidad ha guardado siempre con ella. Diferentes culturas la han interpretado como nuestra fuente originaria. Así, muchas tradiciones sostienen que los dioses crearon al hombre con barro; lo hace la tradición cristiana, lo hacen muchos pueblos indígenas de Latinoamérica, lo hacían los griegos y lo hacían los hindúes.

De esta explicación mítica en torno a la relación humano/tierra probablemente se derive la idea de que la tierra es sana, pero esta idea con el tiempo ha sido corroborada y hoy los científicos afirman que la tierra es un laboratorio natural, donde la vida se formó, y donde se encuentran la mayoría de los nutrientes fundamentales.

Lo antiguos egipcios sabían esto. No por casualidad utilizaban la arcilla en sus embalsamientos, aparte de utilizarla contra las inflamaciones, y de aplicar los fangos calientes del Nilo para tratar deformaciones reumáticas. Esto está registrado en los textos antiguos. Se sabe además, que Cleopatra usaba la arcilla del fondo del Mar Negro con propósitos estéticos, y complementaba sus baños de leche de burra con este material natural, para que su piel luciera bella y saludable.

De la misma manera, los chinos conocían las bondades de este milagroso elemento, y lo usaban en forma de cataplasmas para aliviar las inflamaciones, así como los indígenas latinoamericanos quienes lo han utilizado y para tratar las afecciones reumáticas.

Los griegos también le dieron importancia a las arcillas. Empédocles (490-430 a.C.) la recomendaba regularmente para diversos tratamientos, así como Hipócrates (460-337 a.C.) o Galeno (siglo II de nuestra era). Por su parte, los romanos no fueron la excepción y, de hecho, Plinio el Viejo (23-79 d.C.) se refiere a sus virtudes en el texto La historia natural. El ejército del emperador Nerón (37-68 d.C.) también era partidario de usar barro como remedio, y lo utilizaban en forma de cicatrizante en ampollas, quemaduras e incluso contra mordeduras de serpientes venenosas. Su médico principal Doiscórides era quien fomentaba su utilización.

Asimismo, en Persia conocían los usos medicinales y terapeúticos de la arcilla. Uno de sus grandes impulsores fue Avicena (980-1037 d.C.), el conocido médico que legó sus monumentales conocimientos a la medicina grecolatina y gracias a quien ésta pudo desarrollarse tanto.

Luego, cuando la ciencia adquiere preponderancia y se desarrolla la química, la naturaleza dejó de ser el centro de atención en los estudios e incluso, se convirtió en saber mágico censurado por la Iglesia. Sin embargo, el gran alquimista Paracelso (1493-1541) mostró -en varios de sus tratados de medicina natural- interés por este material, guardián del secreto de la vida, y anotó muchos de sus increíbles beneficios.

De igual forma, en el siglo XIX, el abat Sebastián Kneip retoma la arcilla como material terapéutico para curar la fiebre aftosa en caballos. A partir de ahí, continuó empleándola también para sanar humanos. Sus prácticas encontraron fieles seguidores como Luis Khüne y Adolfo Just, en Alemania o Dextreit, en Francia; todos fueron víctimas de persecuciones y desprestigios.

Ya a principios del siglo XX, Julious Stumpf en Alemania y el Mahatma Gandhi (1869 – 1948) en la India -por ejemplo- también insistieron en los prodigios del barro y la arcilla. Así, sin importar qué tan cientificista fuera la época, la arcilla siempre ha tenido sus seguidores y defensores entre los médicos y sanadores más prestigiosos, tal vez porque el vínculo entre nosotros y el mundo natural es imposible de romper.

Ahora, en los albores del nuevo milenio, la corriente naturista toma cada vez más fuerza, y la fe en esa convinación de agua y tierra que no sólo nos cura, sino que además nos mantiene jóvenes, hermosos y nos pone en contacto con la naturaleza, está para quedarse. Al fin y al cabo, de ella provenimos y a ella regresamos.


¿Qué es la Geoterapia?
La geoterapia se vale de la arcilla y del barro para mejorar la salud en numerosas patologías. La arcilla, cuyo uso terapéutico se remonta a los albores de la humanidad, posee diversas propiedades, entre las cuales destacan su capacidad refrescante, antiinflamatoria y cicatrizante. Puede administrarse tanto por vía interna, oralmente, como por vía externa, mediante cataplasmas y compresas.
La tierra es nuestra casa y junto con nosotros la de innumerables seres que vienen a la vida, con los cuales formamos una cadena infinita e inagotable de vida. La tierra nos sustenta como a sus hijos, nos da casa, abrigo, alimento, goce. Todo se nutre de ella, todas las criaturas encuentran allí su alimento y su hogar.
Podemos caminar con los pies descalzos, rodar, aplicarla sobre nuestro cuerpo y también ingerirla, ella nos ayudará a fortalecernos, a sanarnos. Sólo basta hacer la prueba a la que todos estamos invitados ya que está al alcance de todos.

¿En qué se basa la Geoterapia?
Las arcillas, parafangos y barros destacan por su gran capacidad de absorción de toxinas y por el aporte de minerales en grandes cantidades con rapidez y eficacia.
Con el paso del tiempo el organismo humano va perdiendo minerales y oligoelementos. La Fangoterapia resulta por tanto una buena terapia de limpieza y salud y un complemento fundamental de belleza ya utilizado en los tiempos bíblicos del Rey Salomón, la Reina de Saba y Cleopatra.
En el barro tenemos unidos los dos agentes de la vida orgánica: tierra y agua. La unión de estos dos agentes hace prosperar todo lo que posee germen de vida y destruye y descompone la materia muerta para transformarla en elementos nuevos de vida.
La tierra curativa, tomada regularmente es el don purificante, vivificante, compensador y curativo, propiedad esencial de la naturaleza. Es un poderoso dinamógeno que restablece un equilibrio estable, despertando la actividad de las glándulas deficientes. Detiene los cultivos microbianos, los elimina, aumenta la actividad del fermento que existe en las células y los productos de secreción del organismo.
¿En qué nos puede ayudar la Geoterapia?
Las propiedades curativas del barro se basan en el poder regenerador, refrescante, desinflamante, descongestionante, purificador, cicatrizante, antiséptico, absorbente y calmante que posee la tierra.
No olvidemos que la tierra es un elemento vivo que transmite a nuestro cuerpo sus propias energías ayudando a reactivar y estimular las funciones naturales del mismo. Por lo tanto los baños son revitalizantes aunque no haya una dolencia específica a tratar.


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Estrés Geoterapia

2 comentarios Add your own

  • 1. pedro  |  febrero 23, 2012 a las 5:52 pm

    hola, donde puedo conseguir esta arcilla …

    Responder
    • 2. consejosdeartemisa  |  febrero 23, 2012 a las 9:28 pm

      Si vives en Perú te puedo conseguir la arcilla, si no es así dime la ciudad de tu residencia para brindarte el dato de un buen lugar donde puedas comprar en la ciudad donde vives.

      Responder

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